El deporte era mi pasión y mi vida pero se convirtió en mi mayor frustración. No conseguía los resultados que me pedían y el estrés que me generaba la situación hizo que me replanteara mi deseo por el deporte. Ahora disfruto con lo que más me gusta y solo respondo a mis exigencias, ya no escucho lo que otros esperan de mí ya que nadie sabe mejor que yo lo que doy y lo que puedo dar.
- Gracias Nacho

 

Fernando A.,